Pan duro a la "estalacosamumalita"

Hace una pila de años, cuando vivíamos en el campo y el panadero venía cada 4 días, comer pan blando lo considerábamos como una extravagancia propia de los señoritos nobiliarios –Diossss, como los odiaba, … y odio-. Aunque en ese falso acercamiento a la plebe, ellos también tomaran nuestro pan duro, eso si, acompañado de los embutidos de nuestra matanza.

De aquellos tiempos recuerdo que en las noches de verano, se hacía una ensalada de tomates con bastante aceite de oliva, ajo y pimiento, donde se le incorporaba bacalao, sardinas o incluso tocino. En la salsa que se formaba, se sumergían los trozos de pan duro, que se empapaban y eran un deleite, tanto en sabor como en alivio para nuestras encías sangrantes.

El otro día divisé a uno de esos señoritos, ahora “señoritingo andrajoso venido a menos”, y no sé por qué, me acordé de aquellos tropezones llenos de sabor, cuando era mas fácil recordar como engullían chorizos y lomos sin parar. Y lo primero que hice, fue buscar una panadería donde encontrar un pan medio decente y a ser posible que fuera redondo, pues mi intención era de hacerlo a modo de panzanella rústica.

Esperé tres días para que el pan me recordara viejos tiempos. Le abrí una pequeña ventana en la parte superior y saqué toda la miga con el dedo corazón para disfrute del picarón pan. Oh, sorpresa! aún no estaba muy duro. Por tanto, decidí tostar la miga con un par de ajos majados, suavemente con el grill.

A continuación rayé dos tomates hermosos (en casa somos delicaditos con la pellejada), y le añadí media cebolla, un ajo, un pimiento verde, un pepino y dos güevos, todo ello picado fino (las uñas, las apartáis) y unas migas de bacalao (opcionales). Este mejunje se envuelve bien con bastante aceite de oliva y se mezcla con la miga tostada.

Ya que estaba el grill con ganas de jugar, le metí el pan con un ajito restregado por toda su cara.



Y sin mas dilación, y con miedo a que llegara uno de los señoritingos venidos a menos a zampárselo –tienen un olfato especial para caer donde pueden buitrear-, nos lo comimos a la velocidad del rayo, con tan solo unas servilletas como plato, que trabajaron de lo lindo en la recogida de churretes. Yummm!!!

3 comentarios:

Anónimo-Paisano dijo...

Ose,
Mola ese bollo preñao, habrá que aprovecharlo para "educar" a los hijos.

Pero el tema de los pijos paisanos me ha dejao tocao. Lo has descrito bien y reconozco a los personajes. Nuestro pueblo ha tenido de esos siempre. Ya se sabe: ciudad de provincias con mucho terrateniente , aunque el de verdad vivía en madrid, pegao a la corte y el segundon se conformaba en el destierro. eso sí comparao con nosotros vivian de putamadre. He tenido amigos y conocidos en ese redil, los he visto hundir empresas, terminar fortunas y vivir de las rentas la mar de bien, sí los he visto, aunque no se me han comido la matanza. Pero también los he visto que no han sido así y estos son los mayoría.

Lastima que aqeullos pocos hayan comido de gorra tanto

saludos.

Ose dijo...

Lo que está claro es que ahora si no sabes quienes son, no se dan a conocer ni de coña. Y esto, mayormente viene dado de la vergüenza histórica que atesoran. Claro que no todos se han pulido las tierras, palacios y viven arrinconados en su piso viejo de la zona noble de Madrid, pero marcaron tanto que la huella es tan profunda que prefieren pasar desapercibidos.
Creo que no les vendría mal una purga de sesión continua de "Los Santos Inocentes". Película que en su versión light -por los tiempos, claro- han visto estos ojitos que han de comerse los gusanos, en la realidad mas palpable.
Y lo mas increíble, es que algunos -como allegados míos- tienen hasta el síndrome de Estocolmo. Me cago en to lo que se menea ...

El futuro bloguero dijo...

Todo un pan educativo, sí señor.

La cosa estará malita, pero malito me ponía yo con ese majao interno que lleva el pan, siempre que no me considerases señorito...

No me pega nada