Burguer de oreja, style life del´pueblo


Normalmente me curro los cocidos a primera hora de la mañana, para a eso de la una del mediodía, hora del vinito, ya esté preparado y pueda aprovecharle para currarme unos pinchos, como unos garbanzos rellenos al estilo de Poncela o mismamente esta hamburguesa de oreja, que a mi me gusta llamar “Tartar caliente de apéndice auditivo cochineril con reducción de jugo de cocido”, mas que nada por darle algo de glamour al acto de tomar el aperitivo en casa, ya que a estas horas, normalmente sigo con ese albornoz entreabierto que marca mi pelvis como nadie.
Siempre le pongo al cocido una manita o una oreja de gorrino, ya que además de espesarme el caldo de manera natural, me sirven para estos menesteres. Cuando se trata de la oreja, primero la descarno, que la ternilla no alimenta ni me hace gracia, después la pico finita y le añado puerro, cebolla, pimiento (prescindible) y jamón todo picadito y mezclo. Toda la amalgama la pongo en un aro sobre la sartén y lo dejo a fuego suave para una vez que esté hecha de un lado darle la vuelta sin sacarla del aro. En la sartén donde he hecho esta pura hamburguesa americana, reduzco un cazo de caldo de cocido que me sirve para ponérselo por encima y acicalarla.
Y yas´tá, te haces de medio litro de vino para ti solit@, un buen mendrugo de pan y compañía para compartir, pues no aconsejo tomarse una de estas entera, a no ser que quieras saber que se siente con una piedra en el estómago.