Pero después de la decepción, he querido ir mas allá y he pensado que pasaría si se asase una pieza entera entre dos tejas y rodeadas de brasas. Por circunstancias que se escapan a mis entendederas, la pieza elegida fue un solomillo de ternera, por supuesto poco adaptada pero que cumplía con el objetivo. Tras una reconfortante noche en adobo, le marqué por sus cuatros costados a fuego fuerte, para colocarlos sobre la teja y embadurnarlo en una genuina salsa barbacoa de puro style americano, compuesta por ketchup, refresco de cola, vinagre de Módena y salsa de soja.

Hice un sandwich de tejas dejando el solomillo en medio, coloqué sobre las brasas y cubrí la hoguera para que trabajase en modo horno. Por mas que busqué en el fuego no encontré la pantallita de la temperatura, así pues puse la mano y por la quemadura que me metí, me hizo pensar que mucha, por lo tanto entre 15-20 minutos estaría bien.

Y vaya si lo estaba, jugosito, casi casi en su punto, con breves recuerdos a la pura salsa americana, al ajillo del adobo y un toque de ahumado que se hacía notar pero sin llegar a ser molesto o amargo. Por consenso se decidió tomarlo en frío, en rebanadas de pan a la brasa con breve ungüento de ajo y tomate y gotitas de la pura salsa americana. Asado destacable y que he de volver a repetir, pero a ser posible con alguna pieza mas afortunada y con buena filtración de grasa.