Ni suponiéndole la leche cruda que dice atesorar, ni dejándolo 1 ó 300 horas fuera de frío, mejora. Por ello decidí darle un toque de pillo hispánico que quiere vender aceite a precio de queso y meterlo en grasa, eso si, de la buena, nada mas y nada menos que de jamón ibérico, seguramente extremeño pero con marchamo de Guijuelo.

Por tanto puse a fuego lento una de las grasas mas caras del mundo para que cambiara de forma, o sea de sólida a líquida y con ella cubrir el penoso queso para a modo de baño reconstituyente de balneario saliera como nuevo. Por cierto, que buena idea, la próxima vez que vaya a un balneario les voy a pedir que se dejen de gilipolleces de chocolate y semejantes, y que me cubran de lonchas de jamón, que ya puestos a que me sienta igual, antes y después del masaje, al menos que me pueda jalar el jamón.
Respecto al queso, ahí está y ahí se queda. Tengo buenas expectativas, pero hasta dentro de unos 15 días como mínimo, no lo sabré.

Ya os contaré.