
N o m e g u s t a e l r o s c ó n d e R e y e s
Ala ! ya lo he dicho y que agustito me he quedao.
Todo el mundo: Ose, ya has comprado el roscón?, Ose, con nata o sin nata?, Ose, quieres que te regale uno? Que NOOOO, coño.
Para empezar es feo, y si no fuera porque le ponen esas cosas de colores y un sospechoso polvo blanco por encima, no vendían ni uno. Además odio la fruta escarchada y el azúcar glas me hace estornudar.
Para seguir, te recomiendan comerlo con café cuando deberías tomarlo con un desatascante de esos de limpiar los inodoros, porque como se te haga una bola en la garganta, ni café ni ostias. Debería ser obligatorio venderlo con un teléfono que tuviera una llamada de urgencias al 112.
Es soso y tan básico, que creo que es lo primero que hacen los estudiantes de la escuela de pastelería.
Encima como te toque la puñetera alubia tienes que invitar a los demás y como pleno al premio te puede tocar una figurita enana que no sirve ni para tirársela a tu suegra y hacerle una pitera.
Recuerdo que hace años me encantaba (joder como pasa el tiempo!), cuando iba a bares oscuros, con buena música y una neblina constante con olor como a incienso; los hacían especiales, pues dentro de ellos y como premio te podía tocar un cachino de regaliz o un cartoncito de la risa. Eso, eso eran premios. Dios!, como me gustaba por entonces comer roscón de Reyes y mojarlo en el Dyc-cola.