Carta de amor a la mondonga


Te presentaste ante mi enlutada, altanera y distante como aquella señora que a nadie deja indiferente, pues que te odien y amen por igual, genera un carácter desigual. Siempre fui de carnes prietas y tu me ofrecías el universo entallado, los colores oscuros son mi fetiche y tu me brindabas la paleta de las “pinturas negras” de Goya, minimalista ya nací y tu lo comprendiste convidándome con tus curvas fáciles y sensuales. Estábamos predestinados, tu lo sabías y me envolviste en tus garras lanzándome mensajes que como flechas clavabas en mi corazón. Y además lo hiciste de la manera mas natural, desnuda y con tu sedosa y exquisita piel húmeda tras tu baño de agua caliente, acercándote a mis labios para unirte a ellos en un beso sin retorno y con todo el calor necesario para asfixiarme de amor. Supiste en ese momento que ya me habías conquistado, que siempre sería tuyo, que mi felicidad sería incompleta si no caminabas cerca de mi, por eso te inventaste para que te recordara en forma de gases.
Me tranquilizaste al saber que allá donde fuera siempre estarías, de cerdo o cordero, con arroz o piñones, con comino u orégano, con cebolla o puerro, del norte al sur y de este a oeste, excepto en Madrid que no supieron quererte tanto como para inventarte. Tanto viste que me desvivía por ti y que de amor podría morir, que quisiste quitarte importancia presentándome a tus mejores amigos, las patatas con costilla, el huevo revuelto, las habas, los garbanzos, las alubias, pero sin ti eran diferentes y no podían suplir tu encandilante presencia. Superamos nuestro momento de crisis cuando aquel cruel médico, se interpuso entre nuestro amor aduciendo problemas de incompatibilidades y morí de celos cuando te arrancó de mi, aquel amigo tan buitre que no paraba de devorarte, pero ni el ni nadie nos separará nunca, pues por ti muero y por ti vivo.

5 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

En los pueblos de la sierra norte de madrid, hacen unas morcillas de cebolla y trozos de tocino con la sangre, que quitan el sentido...

Hoy he puesto yo en mi blog un aperitivo de morcilla de matachana (León) espectacular, que me tomé anteayer.

Un abrazo

eu dijo...

jajajaja ... tas como una chota

el pingue dijo...

¡Voy por una caña y a por pan!

Ose dijo...

Coño Pingüe, tuporaqui.
Yo pongo el vino.

Ose dijo...

Futblo, no conozco esas morcillas, me imagino que en zonas rurales logicamente las habrá. Pero creo que Madrid carece de identidad morcilleril, será debido a la influencia de la inmigración.