Y allí estaba este chulito cual hortera de discoteca, rodeado de gallinas e indicándoles una a una en que lugar se las iba a pasar por la piedra. Angelito.

Al grito de “banzaaaaaai” me lancé ofuscado en su captura, si bien el bicho me sacaba la ventaja de que conocía el corral y se refugiaba estupendamente. Tuve que tirar de toda mi antigua pericia como portero futbolero, para en una de esas atraparlo a media altura, y controlar mis impulsos de no sacar al delantero que se desmarcaba. Por el tema de los piojillos no me preocupé mucho, en mi cabeza no tienen donde agarrarse.
Bien, una vez atrapado y coreado por sus gallinas como si de un héroe se tratase, había que pasar a sacrificarlo, algo poco reconfortante, pero un paso necesario para su degustación sin atragantarse con las plumas.
Después viene el momento “ostia, ostia”, pues para desplumarlo hay que pasarlo a un recipiente y volcarle agua hirviendo para que se ablanden los cañamones, y sin pensárselo un minuto, meter las manos y empezar a quitar plumas, si es que aun te queda sensibilidad en los dedos.
El perrito también quería ayudarme.Una vez bien limpito de plumas se lardea para quitarle lo que nuestras manos escaldadas no pueden.

Un paso poco agradecido y no apto para no iniciados ni para estómagos débiles, es limpiarle por dentro. Hay que tener cuidado de no reventar alguna tripa y muy importante, quitarle la hiel al hígado cual artificiero delante de una bomba, pues si ésta se rompe, todo aquello que haya salpicado lo podemos ir tirando.
Se deja que pase frío al menos durante una noche, y lo partimos según nuestra habilidad nos permita.


Como comprobareis este gallo natural y de corral auténtico, no tiene nada que ver con esos de color amarillo chillón, que venden en los lineales de los supermercados y se empeñan en hacernos creer que son de corral, este gallo de piel dura, muslos gelatinosos y pechuga firme, también comía maiz y no servía precisamente para señalizar un accidente de noche en carretera. Para todos aquellos que intentan engañarnos, les dedico esta bonita foto.

Por último se busca una buena receta, se le da el toque personal que uno crea conveniente y …