A mi, que no soy de estómago fino excepto los días de resaca, si no fuera por lo ricas que están tampoco las limpiaría. Tienen grasita blanda, nervio duro, baba y si te descuidas huelen a rayos.
A Juanantonio, mi mano derecha y compadre, tampoco le hace gracia esta limpieza, por lo que ha invertido el proceso, me ha dado clases particulares y lo he puesto en funcionamiento.
Es tan fácil como coger este engendro que es mas feo que pegarle a un padre y lavarlas bien lavaditas.

Colocarlas en la olla a presión cubrirlas bien de agua y cocerlas durante unos 20 minutos.

Se sacan y esperamos 5 minutos a que enfríen un poquito pero que sigan calientes. Después, entre alaridos y cagarse en "to" la cagable, se van limpiando con la ayuda de un cuchillo quitando todas las grasas y nervios. Y aunque los deditos quedan escaldados y posiblemente excomulgado, la transformación de "carri la fea" es mas fácil y con mayor aprovechamiento, ya que ves perfectamente la parte comestible.

Después y como aún las carrilleras están sin hacer, se procede al guiso deseado. En mi caso, doy libertad al primer agua para si quiere irse por el w.c. y no volver, y el resto de la carne la coloco con 2 cabezas de ajo enteras, un buen caldo de huesos de caña y una botellita de vino blanco. A reducir y a esperar al menos dos días para que la carne esté mas tomada. Patatas fritas y yummm .....