
Aunque siga predicando en el desierto, sigo con mi cruzada contra el solomillo y contra aquello o aquellos que además lo maltratan.
El otro día un cliente y sin embargo amigo, me comentaba lo caros que están los solomillos y que una vez limpios no tienen rendimiento alguno. Claro, mi amigo, vende en su restaurante el centro de la pieza, lo que realmente puede uno pagar a 30 eurazos en el plato. Y es que en el 95% de los negocios hoteleros, también ponen la punta y la cabeza como un corte mas, para poder obtener un beneficio mas tangible, cuando realmente están vendiendo una pieza fea y deforme, de terneza incierta y jugosidad variable. Y esto sin contar con aquellos que, venden las archifamosas brochetas de solomillo, que por supuesto son las partes que anteriormente he comentado. Y ya por último añadir los que incluyen en el corte la oreja o aleta de solomillo, que no es una mala pieza, pero que dista muy mucho de la supuesta calidad del centro del solomillo. No incluyo en este grupo a lo que muchos se están aficionando, esto es, según llega el solomillo a su casa ni limpiarlo ni ostias, cortar y cortar trozos y te llega en el plato un trozo de carne con grasa y nervios que no se puede aguantar. Piénsalo, cuántas veces has comido un solomillo en un restaurante y el trozo de carne no era redondo?
En fin, esto es lo que hay. Por mi parte casi que no culpo a los restauradores, ellos tienen que buscar su beneficio (nadie trabaja gratis), pero este tema se lo seguirá encontrando el comensal si no se quita la palabra SOLOMILLO de la boca cuando vaya a un restaurante y no se atreve con otros cortes carnívoros.