De como obligarme a tapear en casa

Una conversación telefónica real de unos segundos:

- Buenos días, está Paco?
- Un momento por favor
......
- Digame
- Hola Paco, buenos días, como estás?
- Ah, hola Ose, no te puedo atender estoy muy ocupado y no necesito nada. Hasta luego.
- Hasta luego.

Dos minutos después con otro cliente diferente:

- Buenos días, Pepe?
- Hola Ose, que tal tío, como estás?
- Mejor que nunca y tu?
- Bah! Una mierda chico, está el tema mas tenso que el arco de Orzowei
- Vaya hombre. Tranquilo que ya pasará ... Te llamaba para ofrecerte un buen lomo a ...
- No te molestes, macho, que con lo que tengo, limpio y voy listo, así que llámame la semana que viene ...
- Seguro?
- Creo que si, y si no que pidan otra cosa.
- Vale, como veas.

Estas conversaciones son habituales y cualquier distribuidor conoce. Bien, pues el otro día decidí ir a casa de estos clientes a tapear y de paso los saludaba. Paco no debía estar muy ocupado ya que no se movió de nuestro lado y tomaba rondas a nuestro par, pero no se cortó en cobrar a 2,75 los Finca Resalso (7 € la botella), incluidas un par de copas suyas.
Ya calentito, y no precisamente por los vapores del vino, fuimos a ver a Pepe a quien conozco desde hace bastantes años, por lo que los abrazos y besos eran normales y por aquello de no mezclar (que nunca lo he entendido) seguimos con el Finca Resalso, esta vez la botella a 19 euros, (recuerdo que vale 7) eso si "disfrutamos" de su compañía y de unas raciones y tapas. Al final del día entre unas cosas y otras, un auténtico dineral.
Esto no es la primera vez que me pasa ni por supuesto la última, pero siempre acabo encabronao, por lo que intento resarcirme. Para ello este domingo he decidido tapear en casa y me ha salido mucho mas barato y mejor, comenzando con un Borsao del Mercadona a 1,49 € (que si dependiese de mi lo pondría mas caro, que está bien rico). Y para acompañar unos torreznitos de cerdo ibérico que me dio mi tia favorita.

Y unas buenas ranas que me ha dado mi Mamá maceradas con ajo,albahaca y leche durante toda la noche y fritas con una mezcla de harinas de garbanzo y maíz.

Por cierto, ya está prohibido cazarlas, pero ir de ranas por la noche es de lo mejor que puede hacer uno en verano.
No sé que han hecho hoy Paco y Pepe ni me importa, pero yo he tenido un aperitivo cojonudo por 1,49 €, mientras planeaba como recuperaría de estos dos el dinero que el otro día me saquearon.
Paco y Pepe son reales, pero los nombres son imaginarios, por si acaso.

Una chuche del campo

Algunos de mis amigos me dicen que soy mas de campo que San Isidro y lejos de hacerme daño me vanagloria. Y es que desde que tenía unos días hasta los 30 años he vivido ligado a la dehesa y a la ganadería de una manera directa, por ello solo pienso en trabajar para algún día poder comprar una finca con su ganadería y retirarme a ella, como los toreros, pero en plan modesto claro, ya que por mucho que quiera ahorrar no voy a llegar a 6 millones de euros... por poco pero no llego.
Y del campo y de mi infancia me quedo con un sabor que llegado este tiempo de los primeros calores, ansío con desmesura como es el poleo. No tengo ni idea si es la misma planta que meten en esas bolsitas que venden para hacer bien la digestión, pero si sé que al menos en el sabor no tiene absolutamente nada que ver. Y del poleo me quedo con dos recetas, las sopas con su pan, ajo y pimentón y el gazpacho, que no desmerece ante ninguno de sus compadres.
Para hacer un buen gazpacho de poleo primero hay que ponerse un calzado que no te importe mancharte, ya que esta planta está en las orillas de los arroyos. Una vez recolectados se lavan bien y se extraen otras posible hierbecillas.

A los que nos gusta el poleo cuando lo recolectamos no arrancamos sus raíces sino que cortamos los tallos para que así el año siguiente pueda volver a crecer, hecho éste que muchos no respetan. Para tenerlo durante todo el año hay gente que lo congela, pero a mi descongelado me da grima, otros lo secan, pero pierde sabor y yo que voy de listo lo licuo y me quedo con el juguito congelado.
Una vez licuado pongo a cocer unas patatas y un par de huevos, para una vez cocidos batir las yemas con las patatas, dos ajitos (mi amigo Juan le pone siete u ocho porque dice que es bueno para las lombrices, pero no sabe que es contraproducente con las relaciones personales) y aceite AOVE. Una vez todo bien batido le voy agregando el zumo del poleo y lo "curo" de sal y vinagre al gusto, para finalizar añadiéndole la clara del huevo cocido en trocitos pequeños.

Y te lo tomas cuando te apetece, en la comida, en la cena o entre horas, pero nunca, jamás, con el desayuno.