El "eco-micro", o como hacer un pollo en el microondas sin electricidad.

Hace un tiempo en el blog de pistoynopisto, le llamaron a un servidor geek, por decir que sería capaz de hacer una caja china en plan McGiver, con los restos de un lavavajillas, dos cables y una parrilla. Ahora que sé que es un geek, salgo del armario y lo proclamo a los cuatro vientos: “SI, SOY GEEK”, pero en plan chatarrilla-tragaldabas-cutre, ya que uno esto lo hace única y exclusivamente para el deleite propio.
El caso es que aparte de mi compromiso con el blog, tenía un “encargo” personal que me instaba a la urgencia y no encontraba los útiles necesarios, un contratiempo que me hizo replantearme la caja china, y centrarme en un horno "ecologico", y ya sabiendo de mi nueva condición geek, me afané lo primero que tenía a mano: un microondas, eso si, de los buenos…

Como un niño, me armé de destornillador, alicates y martillo (imprescindible) y me encaré con él.

Le dejé en los huesos.

Aunque le puse su funda para que tuviera mejor pinta y sobre todo para que guardase el calor.

Y sus tripitas las reciclé en ese contenedor que tiene un color muy raro.

Con el artilugio ya preparado, se va uno al campo y de paso interactúa con sus posibles víctimas.

Y al elemento principal le adapté una parrilla que tenía en el trastero de esas que vienen con una piedra y que las venden para casa, cuando su único fin es la basura.

Encendí un buen fuego con leña de encina y algo de carbón ...

... y cuando solo quedaron las brasas, las metí en el "eco-micro", y saqué el pollo del adobo, donde había pasado toda la noche, con tomate, ajo, cebolla, pimiento y ron (mi güisqui es mío).

Con cuidado, cuidadito, cuidadín de no quemarme los deditos, mandé al infierno de la brasa al pollo, y lo tapé con una rustidera que nos regaló mi suegra y que ya tenía yo ganas de darle algún trabajito digno de la regaladora.
Puede que hubieran pasado 15 minutos, o 5, no lo sé, pero la impaciencia nunca fue mi gran virtud, así que lo saqué y ... ¡ ES DEL ATLETI !

Con los ojos llenos de lágrimas, no sé si por la alegría de que mi creación me estaba haciendo el pollo atlético o por el humo ...

... los que no creyeron en mis posibilidades me empezaban a servir cerveza, porque aquello estaba cogiendo color.


Y hasta que por fin, como una hora y cuarto después (eso me dijeron los colaboradores), llegó el momento de hincar el diente a esa preciosidad que clamaba mi nombre desde el "eco-micro"

Si bien, a primera vista puede parecer que estaba un puntito de mas de torrado, es algo que me daba igual, ya que no me comería la piel ni pagándome, y os puedo asegurar que jamás probé una pechuga tan jugosa, pues en ningún momento el pollo soltó su jugo interior al fuego. De ello dan fe los ahora conversos y mi hija, que siempre creyó en su padre y que jamás le engaña (hasta que se eche novio, claro).

Con la panza bien repleta, no solo el pollo fue la estrella del día, aunque si el mas aclamado, lo mejor que podíamos hacer es recolectar algo bueno para el desayuno.

Este año vienen bien ácidas las jodías.

Y después de llegar con mas arañazos de los naranjos, que separar a dos gatos en celo, me decidí a trabajarme los restos y rematarlos en forma de croqueta. No hay problemas de espera para que enfrie la masa, si estás en el campo y a tu lado el siempre fiel "Juanito Caminante".

Si, ya sé que no es una caja china y no es lo que prometí, pero os puedo asegurar que el pollo estaba mas rico que los de la caja china con sus aromas torrefactados, y por supuesto que la caja china saldrá a relucir (me parece que tengo alguna fotografía de la primera que hicimos con el cajón de un cañero), aunque, y si el tiempo acompaña, el próximo reto será el "pollo al hoyo".

2 comentarios:

euripean dijo...

Muy bueno! Felicidades!!!

Anónimo dijo...

muhahaha me muero de ganas de probarlo vaya pinta q tiene XD